Te presentamos un recuento de algunas casas editoras que consideran al fotolibro como una obra de arte en sí misma.

Desde hace una década, los fotolibros han capturado la atención del público latinoamericano. Sin embargo existen desde el origen mismo de la fotografía, cuando Henry Fox Talbot publicó sus fotografías en el libro The Pencil of Nature (1844-1846).
El fotolibro es una referencia fundamental para los fotógrafos, desde luego, pero también para los diseñadores. La interacción entre fotógrafo, editor y diseñador es una nota distintiva del fotolibro. Durante algún tiempo, los libros de fotografía eran meras colecciones de imágenes más o menos ordenadas, pero el volumen que cambió radicalmente la idea del fotolibro donde el diseño tenía un papel crucial fue New York, de William Klein (1955).

CARTAGENA fotolibro

Fotografía cortesía de Alejandro Cartagena

El fotolibro es una colección de fotografías, desde luego, pero agrega una narrativa visual, una idea y un mensaje que no solamente está formado por imágenes sino también por secuencias y la forma en que se organizan las fotografías entre sí. Es un producto con un sentido propio; los catálogos o antologías de obra fotografía no son, en el fondo, fotolibros. En el fotolibro, el todo es más que la suma de las partes. Se trata de un producto cultural, un arte en sí mismo.
Vale la pena distinguir la diferencia entre:

  1. Libros de fotografía. Títulos cuyo contenido fundamental es una colección de fotos pero que no se consideran obras de autor como, por ejemplo, una compilación post mortem de Lola Álvarez Bravo.
  2. Libros sobre fotografía. Pueden ser libros de referencia, tratados o manuales que tratan sobre temas relacionados con fotografía pero son, fundamentalmente, textos como, por ejemplo, el Diccionario de Fotografía de Paloma Castellanos.
  3. Fotolibros. Se trata de un trabajo de autor donde normalmente existe un individuo que es el eje del libro, el auteur. Con mucha frecuencia este autor funciona como un director de cine o de teatro, quien trabaja con un equipo (editor, diseñador gráfico, impresor) y lo coordina hasta crear una obra de arte en formato llamado fotolibro y que constituye una experiencia en sí mismo.

Impulsores del fotolibro en México

En México, uno de los más grandes promotores del fotolibro como obra de autor es el notable (y notorio) fotógrafo mexicano, nacido en República Dominicana, Alejandro Cartagena. Se hizo famoso con su serie Carpoolers, un cuerpo de obra fotográfico con tomas cenitales de camionetas que llevan trabajadores a sus faenas.

Carpoolers

Portada de Carpoolers, fotolibro de Alejandro Cartagena. Fotografía cortesía de Espacio GAF

Cartagena es, además, un apasionado del libro como pieza unitaria: ha explorado el formato del fotolibro –integrando secuencia, texto, diseño, montaje, materiales, encuadernación e incluso el tipo de tinta– para generar una experiencia total. Alejandro imparte ofrece cursos sobre la creación de fotolibros. Vale la pena seguir su blog La Órbita sobre la edición de fotolibros.

Francisco Mata Rosas es un gran realizador de fotolibros que aparecerá varias veces a lo largo de este recorrido. Mata Rosas es uno de los autores más activos. Ve al fotolibro como un pretexto para proyectos de fotografía colectiva, por lo que organiza frecuentemente talleres sobre este tema.

MATA ROSAS taller fotolibro

Uno de los muchos talleres que imparte Francisco Mata Rosas. Fotografía cortesía del Museo Histórico Regional de Ensenada.

Otra impulsora de los fotolibros en México es la maestra Yolanda Andrade, una de las fotógrafas mexicanas más influyentes. Andrade le otorga a la edición fotográfica (que no es lo mismo que posproducción, dicho sea de paso) elementos del montaje de cine soviético de autores como Eisenstein, Vertov o Pudovkin. Vale la pena seguirle la pista pues organiza, también, talleres sobre el tema.

YOLANDA ANDRADE fotolibro

Yolanda Andrade suele organizar talleres de creación de fotolibros. Este se realizó a mediados de 2017. Fotografía cortesía de la Fundación Pedro Meyer.

No se puede dejar a un lado la iniciativa de Hydra, el colectivo fundado por Gerardo Montiel Klint y Ana Casas Broda, pues le ha dado un impulso importante al fotolibro desde su sección editorial.

URIELMANI Hydra fotolibro

Foto cortesía de Urielmania.

Hydra ha logrado sumar recursos con Fundación Televisa y RM Ediciones para generar coediciones de sus proyectos a partir de su Incubadora de fotolibros. Ejemplo de esta colaboración es la publicación del fotolibro Develar y detonar, “que plantea una revisión de la producción fotográfica reciente en México, a partir de una edición que enlaza diversos trabajos de autores de distintas generaciones y lugares que confluyen y se cruzan para trazar un mapa complejo, contradictorio e inquietante del país en la actualidad.

HYDRA fotolibro

Hydra, Fundación Televisa y Editorial RM lanzaron la iniciativa Incubadora de fotolibros. Fotografía cortesía de Hydra.

Las instituciones públicas como promotoras del fotolibro

Los diferentes organismos gubernamentales han sido grandes impulsoras del fotolibro en México. Una buena razón para ello es la económica, pues este formato implica grandes desembolsos que solamente los fondos públicos son capaces de afrontar.

Secretaría de Cultura

En primer lugar está la Secretaría de Cultura (antes CONACULTA), que ha impulsado la edición de fotolibros desde el Centro de la Imagen.

QUERCUS fotolibro

Foto cortesía de Colegio Quercus.

Centro de la Imagen

Esta institución básica en la fotografía contemporánea mexicana publica la revista Luna Córnea. Sin embargo, estrictamente hablando del fotolibro, ha creado el proyecto de libros de autor.

centro de la imagen

Fotografía cortesía de la Secretaría de Cultura

Curiosamente, el Centro de la Imagen no ha dado un gran apoyo a los nuevos autores. Entre sus libros publicados destacan figuras ampliamente conocidas. Entre los fotolibros publicados por este organismo se pueden citar DF Penúltima región (Gerardo Suter, 2011), Habitar la oscuridad (Marco Antonio Cruz, 2010), Imagen y memoria (Mariana Yampolsky, 1999). Entre los proyectos de autores más recientes destacan Choques (Diego Levy, 2010) o Foto Instantánea. Recuerdos de Brasilia (Joaquim Paiva, 2013).

Sistema Nacional de Fototecas (SINAFO)

Aunque el SINAFO tiene un área muy importante de publicaciones, entre sus colecciones no existen propiamente fotolibros. Hay cuadernos técnicos, la importantísima revista Alquimia, pero no fotolibros entendidos como piezas de autor. Desde luego ha publicado numerosas colecciones y catálogos, como el reciente libro Imágenes en el Tiempo. Fototeca Nacional – 40 Años, cuyo formato de coffee table podría parecer un fotolibro, pero que no puede incluirse en este apartado por no ser una pieza de autor.

El Sistema Nacional de Fototecas publica muchos manuales técnicos y la revista Alquimia, pero no hace fotolibros. Fotografía cortesía del SINAFO

UNAM

La UNAM es otra de las instituciones públicas más importantes en cuanto a publicación de libros relacionados con la fotografía. Existen varias entidades de la Universidad Nacional que publican libros fotográficos como Difusión Cultural, la Facultad de Artes y Diseño o el Instituto de Investigaciones Estéticas. Sin embargo, la máxima casa de estudios mexicana no ha publicado fotolibros. Como premio de consolación, la Biblioteca Nacional a cargo de esta institución tiene la colección bibliográfica sobre fotografía más importante en México en su sistema de bibliotecas: una fuente de consulta crucial para hallar fotolibros difíciles de encontrar.

unam libros

Fotografía cortesía de la UNAM

Fondo de Cultura Económica

El FCE es un grupo editorial sostenido parcialmente por el estado mexicano. Fundada por Daniel Cosío Villegas en 1934, esta organización originalmente buscaba impulsar textos sobre economía pero, afortunadamente, amplió muy pronto su espectro editorial. Hoy cuenta no solo con su propio fondo editorial sino también con 27 librerías para sostener sus actividades.
El FCE es de proporciones impensables: cuenta con más de 10,000 títulos publicados, agrupados en 120 colecciones. Desde luego publica libros sobre fotografía de estilo catálogo como Armando Herrera, el fotógrafo de las estrellas (Héctor Herrera, Colección Tezontle) o Lola Álvarez Bravo (Elizabeth Ferrer, Colección Tezontle).

Fondo de Cultura Económica

Fotografía cortesía de Contacto Hoy.

FCE – Colección Ríos de Luz

El Fondo de Cultura Económica impulsó en la década de 1980 una colección fundamental: Ríos de Luz, fundada y dirigida por Pablo Ortiz Monasterio. Los títulos de esta colección son un híbrido muy peculiar: aunque se trata de fotografías de diversos autores –de la talla de Manuel Álvarez Bravo, Héctor García, Rafael Doniz o Nacho López–, tiene detrás como autor a Pablo Ortiz Monasterio. Si bien este fotógrafo/editor es formalmente el director de la colección, en realidad existe en cada volumen perteneciente a Ríos de Luz una auténtica labor autoral de parte suya. Así que los volúmenes que integran Ríos de Luz se pueden calificar como fotolibros donde el autor no es necesariamente el creador de las imágenes.

FCE al paso del tiempo rios luz

Fotografía cortesía del Fondo de Cultura Económica

Entre los títulos que destacan en Ríos de Luz vale la pena hacer notar los siguientes:

Desgraciadamente esta colección ya no se produce más y es difícil encontrar sus títulos. Sin embargo, para todo interesado en el fotolibro es fundamental tener Ríos de Luz en el radar para detectarlos en alguna librería de viejo o donde se maneje algo más que las novedades editoriales típicas.

Otras instituciones públicas

Existen otras instituciones públicas que apoyan y editan fotolibros, ya sea por encargo, como ha hecho Pemex, ya sea como propaganda, como los Trabajadores del campo y la ciudad, que hizo Nacho López para la campaña de Miguel de la Madrid y que publicó el PRI a través del IEPES. Se trata de trabajos aislados, muchas veces imposibles de identificar, y que van surgiendo a cuentagotas aquí y allá.

Instituciones privadas

En el ámbito privado también existen instituciones que han impulsado el fotolibro. Repasaremos las más importantes.

Fundación Televisa

En 1974, Televisa creó su Fundación Cultural Televisa. Se invitó a don Manuel Álvarez Bravo en 1980 para conformar la colección fotográfica de la Fundación. Desde entonces, este organismo se ha convertido en un inesperado impulsor de la fotografía en México.

fotolibro latinoamericano

Fotografía cortesía de Fundación Televisa.

Aunque ha financiado numerosos libros sobre fotografía, la fundación también ha publicado un genuino fotolibro que es indispensable mencionar: Camino real de tierra adentro, de Eniac Martínez. Desgraciadamente este fotolibro es difícil de encontrar, pero ZoneZero tiene un apartado especial donde pueden apreciarse las magníficas fotos panorámicas de Eniac.

eniac martinez camino real 4

De la serie “Camino Real de Tierra Adentro.” Foto cortesía de Eniac Martínez.

Otro fotolibro de la fundación y que aún puede conseguirse en librerías es Montaña blanca, que conjuga la labor de Pablo Ortiz Monasterio como fotógrafo y como editor: un auténtico festín.

Fomento Cultural Banamex

Este brazo del banco más grande en México, hoy propiedad de CitiGroup, en sentido estricto no ha producido fotolibros. Con todo, en su catálogo de publicaciones hay libros relacionados con la fotografía, como el fundamental Manuel Álvarez Bravo. Cien años cien días, con textos de Carlos Monsiváis y Octavio Paz (en coedición con Fundación Televisa).

Editoriales privadas

Extranjeras con operaciones en México

Aunque es más bien raro el fotolibro, muchos grupos editoriales de origen extranjero que operan en territorio nacional publican o distribuyen títulos relacionados con la fotografía.
Podemos citar al sello editorial Akal México, que publica un texto muy útil titulado Diccionario histórico de la fotografía de Paloma Castellanos. También el gigantesco Grupo Planeta cuenta en su catálogo con títulos como La maleta mexicana de Guillermo Chao, sobre las imágenes de la Guerra Civil Española de Robert Capa. Entre los sellos editoriales de Planeta destaca Lunwerg Editores, casa fundada en 1979 que ha publicado más de 1,500 títulos y cuenta con un archivo fotográfico de un millón de imágenes.

Bajo el sello Lunwerg existen muchos títulos fabulosos relacionados con la fotografía. Sin embargo, destaca por ser un genuino fotolibro Herejías, de Pedro Meyer. Se trata de un proyecto autoral en el que este fotógrafo mexicano combinó retrospectivas en 65 museos de diferentes países, material interactivo web y, desde luego, un fotolibro con 400 fotografías que recorren más de tres décadas de su carrera fotográfica.

Herejias Pedro Meyer

Foto cortesía de FineArt.

Editorial Gustavo Gili México, fundada en 1902, es un sello muy conocido por todos los amantes del diseño y la fotografía. En realidad, Editorial Gustavo Gili no publica fotolibros. Sin embargo, en todo librero deben incluirse Fuga Mexicana. Un recorrido por la fotografía en México, de Olivier Debroise, y Conversaciones con fotógrafos mexicanos, de
Claudi Carreras.

Editoriales mexicanas

Editorial Diógenes

Duró veinte años. Esta casa editorial fundada por Emmanuel Carballo y Rafael Giménez Siles cerró la puerta en 1986. Sin embargo, Ediciones Diógenes publicó en 1971 un fotolibro fundamental: Avándaro, con fotografías de Graciela Iturbide y texto de Luis Carrión. La fotógrafa, cuando todavía no era asistente de Manuel Álvarez Bravo, se enfocó más en el público de Avándaro que en los conciertos. Avándaro es, indudablemente, una pieza de colección invaluable. En 2016 se realizó en el Museo del Chopo una exposición con estas fotografías.

Ávandaro

Foto cortesía de Editions 213.

Otro fotolibro digno de mención y publicado por Ediciones Diógenes es Chile o muerte, con fotografías de Armindo Cardoso, agrupadas en un argumento y con diseño de Germán Marín. Es una panorámica historia de Chile en un formato muy interesante que combina propaganda, dibujos y fotografía.

Trillas

Editorial Trillas, conocida por sus libros de texto para niveles de educación básica así como tratados científicos y técnicos, no edita fotolibros. Sin embargo, en su catálogo hay títulos que ningún interesado en la fotografía puede perderse, como Hacia una filosofía de la fotografía de Vilém Flusser o La fotografia creativa de Joan Costa. Estos dos estudiosos de la imagen ofecen a través de Trillas textos profundos y sugerentes que son indispensables para cualquier amante de la imagen.

trillas foto creativa

Fotografía cortesía de Amazon.

La Cabra Ediciones

Un proyecto que se abre al arte y la literatura, resalta en el terreno del fotolibro con dos títulos de naturaleza muy distinta en lo autoral, pero ambos de gran interés. El primero es 07:19 A treinta años del terremoto en la Ciudad de México (1985-2015), donde Ulises Castellanos hace el papel de editor/autor. Ciertamente es un libro con fotografías del propio Castellanos pero también de muchos otros fotógrafos que registraron con sus cámaras el sismo de 1985. Sin embargo, Ulises también se dio a la tarea de investigar en archivos personales y de diferentes medios para generar un libro estremecedor y, por lo mismo, difícil de conseguir.

07:19 terremoto 19 septiembre 1985 Ciudad de México

Foto cortesía de Oscar en Fotos.

El otro fotolibro de La Cabra Ediciones es El rostro de las letras de Rogelio Cuéllar. Este fotógrafo, que en 2018 cumple 50 años de carrera visual, organiza en un solo volumen 155 retratos de escritorios, donde incluye a Juan Rulfo, Carlos Monsiváis, Renato Leduc, Carlos Pellicer, Hernán Bravo Varela o Mijail Lamas, por mencionar algunos.

Ediciones Era

Ediciones Era fue fundada en 1960 por Vicente Rojo, José Azorín y los hermanos Espresate. Destaca en su catálogo el fotolibro México Tenochtitlán de Francisco Mata Rosas, un trabajo sobre la ciudad de México donde “es posible reconocer la presencia del surrealismo, el psicoanálisis, el existencialismo, el realismo social, el neorrealismo e incluso el realismo mágico, así como el humor crítico y hasta cierto formalismo o geometrismo.”
Mata Rosas es uno de los fotógrafos más influyentes de México y en este libro le ha dado particular atención al proceso de edición. El resultado es una joya y se puede conseguir con facilidad en las secciones de fotografía de muchas librerías en México.

México Tenochtitlan Mata Rosas

Foto cortesía de Ediciones ERA.

Artes de México

Creada por Miguel Salas Anzures, quien fue también fundador del Museo de Arte Moderno, Artes de México inició operaciones en 1953. La revista se publicó hasta 1981 y luego de una pausa de 7 años volvió a la vida gracias a Manuel Barbachano Ponce. Además de la revista, Artes de México cuenta con un extraordinario catálogo de publicaciones que incluye libros sobre fotografía como México en sus imágenes de John Mraz. Sin embargo, donde este sello brilla en el terreno del fotolibro es con su colección Luz Portátil.

Luz Portátil

Dirigida por el fotógrafo Pedro Tzontémoc, esta colección inició en 2007. Con más de 30 títulos publicados, la colección es una soberbia yuxtaposición de textos fotográficos con textos literarios.

Luz portátil

Fotografía cortesía de Tatiana Parcero.

Entre algunos de los títulos que valen la pena se encuentran Cartografías con fotografías de Tatiana Parcero y texto de José Luis Trueba Lara o El color del tiempo donde las imágenes corren a cargo de Pablo Aguinaco y las letras son de Rafael Vargas. Siempre vale la pena tener en la mira las últimas adiciones al catálogo de Luz Portátil que son fácilmente accesibles en librerías.

Tatiana Parcero

Foto cortesía de Tatiana Parcero.

Trilce Ediciones

Trilce Ediciones lleva casi tres décadas de publicar libros relacionados con el arte, con un especial énfasis en la cultura popular, el arte contemporáneo, el diseño y, desde luego, la fotografía.

Entre sus fotolibros destacan títulos indispensables como Espectacular de lucha libre, de Lourdes Grobet, donde puede ver al mismísimo Enmascarado de Plata comiéndose unos tacos o contando el cambio después de pagar una paleta helada.

Espectacular lucha libre

Foto cortesía de Amazon.

Otro fotolibro muy importante en el catálogo de Trilce es Tepito. ¡Bravo el Barrio!, de Francisco Mata Rosas, quien revela el fascinante mundo de Tepito, desde las esculturas involuntarias hasta su gente. Se trata de un genuino ejemplo de fotolibro de autor.

El catálogo de Trilce Ediciones tiene muchos otros libros sobre fotografía, pero uno que no puede escapar en este recuento es Sensacional de diseño mexicano, de Juan Carlos Mena Galindo. Sin querer ser redundantes, es en verdad sensacional. Es una colección de fotografías de grafismos, rótulos, productos e imaginería mexicana, una colección extraordinaria de la entremezcla del diseño y el arte popular. En sus páginas lo mismo aparecen rótulos de marisquerías que fotos con el Jabón del marido cumplidor que se puede comprar en el Mercado de Sonora.
No es estrictamente un libro de fotografía ni sobre fotografía, se trata más bien de un libro con fotografías. Pero cualquier entusiasta del diseño lo disfrutará enormemente en todas su exquisitez kitsch.

Sensacional

Foto cortesía de Trilce Ediciones.

Editorial RM

Tal vez no exista ninguna editorial más enfocada hacia el fotolibro en México que Editorial RM. Esta casa nació en 1999, aunque su origen se remonta a 1943 en Barcelona, cuando Pedro Reverté fundó una casa para la publicación de libro científico y técnico, la Editorial Reverté. En 1948, el grupo se extendió a Latinoamérica y operó en Argentina, Colombia, Venezuela, Brasil y México.

Hacia 1966, el hijo de Pedro Reverté, Felipe –junto con Juan Sala– continuaron la expansión latinoamericana. Al retirarse Felipe, llegó su hijo Ramón Reverté a México en 1997. Uno de sus primeros proyectos fue un libro de arte sobre el arquitecto Luis Barragán. Desde entonces, los hermanos Ramón y Javier Reverté dirigen los esfuerzos del sello fundado por su abuelo.
Para 1999, con las siglas de los apellidos Reverté y Mascó surge el nombre de Editorial RM.
La orientación económica de esta casa es muy peculiar, pues sus directores han decidido reinvertirlo todo. No tienen un interés comercial pronunciado como existe en general en la industria: “Estamos cuidando los temas, somos una editorial casera, hay cariño por cada libro...”, explica Ramón.
Editorial RM se especializa en fotografía y arte contemporáneo. También destaca por ser la editora autorizada de la obra de Juan Rulfo, quien fue –por cierto– un buen fotógrafo.
RM cuenta con más de 150 obras publicadas (una proeza, para los tiempos que corren): libros sobre fotografía y fotolibros que son auténticas alhajas.
Los directores de Editorial RM tienen una perspectiva global y han logrado mantener su empresa a flote, a pesar de cuanta crisis han tenido que enfrentar, gracias a la flexibilidad de su negocio, la capacidad para imprimir de manera local para los tirajes pequeños y regionales o imprimir en Asia para los productos que tendrán un alcance internacional.

En el terreno del fotolibro vale la pena destacar del catálogo de Editorial RM:

  • Retratos de familia, de Lourdes Grobet. Si en Espectacular de lucha libre la fotógrafa nos muestra el recuento de su trabajo en el macrocosmos de la lucha en México, con Retratos de familia Grobet cala hondo en el microcosmos íntimo de los luchadores. En cada fotografía tenemos acceso a la cotidianidad de este panteón con deidades del pancracio.
Retratos familia

Foto cortesía de WeBarcelona.
  • Otra fotógrafa que ha publicado fotolibros con Editorial RM es Graciela Iturbide. Destacan Juchitán de las mujeres (1979-1989), uno de los cuerpos de obra más importantes en la historia de la fotografía mexicana o el acceso íntimo a la vida de una gran artista en El baño de Frida Kahlo.
Juchitán

Del libro Juchitán de las mujeres 1979-1989 de Graciela Iturbide. Foto cortesía de Photo-Eye Magazine.
  • Entre los autores contemporáneos en RM destacan las mexicanas Dulce Pinzón, con La verdadera historia de los superhéroes, e Yvonne Venegas, con Inédito, Gestus y María Elvia de Hank. Gestus, retratos en blanco y negro, es una muestra del fotolibro que sigue la visión del fotógrafo también en la puesta en página. María Elvia de Hank es un trabajo fotográfico de primera calidad con una puesta en página impecable, donde Yvonne demuestra maestría no solamente con la cámara, sino también desde la mesa de edición.
Indédito

Foto cortesía de Visión Mujer.
  • Dentro del catálogo de Editorial RM también está el fotolibro de los fotolibros, un recurso fundamental de consulta para cualquier amante de este género bibliográfico: El Fotolibro Latinoamericano, de Horacio Fernández.

Otros recursos

Si te ha interesado el fotolibro, no te pierdas Have a nice book, un canal de YouTube realizado por Javier Serrano (Yosigo), Laia Sabaté y Salva López. En cada video comparten un fotolibro que lo mismo puede ser un clásico, un fanzine o libros autoeditados.
Otro recurso indispensable es el librero virtual de Josef Chladek y un canal sobre fotolibros que también vale la pena es el de Jon Gorospe.

Librarie 213

Fotografía cortesía de Librarie 213.

A manera de conclusión

¿Tú qué opinas: consideras que hay una distinción entre fotolibros y libros sobre fotografía? ¿Tienes algún fotolibro predilecto? ¿Existe alguna editorial que no mencionamos en este artículo? ¡Compártenos tu experiencia!

Aunque el universo editorial es vasto, el mundo del fotolibro –al menos en sentido estricto– es mucho más reducido. Esperamos que este recuento de las editoriales mexicanas sea de utilidad para el entusiasta. Mejor aún, esperamos que este recorrido haya despertado la curiosidad para que te inicies como coleccionista de estos libros, que son auténticas obras de arte por derecho propio.

Óscar Colorado Nates es analista, crítico y promotor de la fotografía. Editor del Blog Fotográfico en El Universal (México), conductor de radio en Imagen Líquida, ha escrito seis libros sobre fotografía. Catedrático de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) y creador del blog www.oscarenfotos.com.